Un nuevo escándalo sacude a los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan este viernes en el norte de Italia, entre la ciudad de Milán y … varias localidades de los Alpes Dolomitas. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha afirmado que investigarán las sospechas sobre un método que habría sido usado por saltadores de esquí para aumentar el tamaño de su pene con el objetivo de mejorar sus resultados.
Esas sospechas, reveladas por la prensa alemana, se sustentan en la teoría de que varios deportistas se estarían sometiendo a inyecciones de ácido hialurónico para aumentar el tamaño de su pene y así modificar la amplitud de su traje de competición. Ese procedimiento permitiría a los atletas obtener una mayor superficie en el aire para volar más tiempo y, por lo tanto, aterrizar más lejos.
«No conozco los detalles del salto de esquí, ni cómo eso puede mejorar el rendimiento pero, si se da, examinaremos toda información para ver si está relacionada efectivamente con el dopaje», aseguró por su parte Olivier Niggli, director general de la AMA. Así, los maillots de competición de los saltadores de esquí deben cumplir con el reglamento y pueden dar pie a sanciones si se produce cualquier tipo de modificación.
En enero, en el diario alemán ‘Bild’, el médico Kamran Karim aseguró que era posible crear un «aumento temporal y visible del pene gracias a inyecciones de parafina o de ácido hialurónico», pero que era una práctica que conllevaba «riesgos».
En este sentido, dos saltadores noruegos, Marius Lindvik -que defenderá su título olímpico en el trampolín grande de estos Juegos- y Johann Andre Forgang fueron descalificados por la Comisión de Ética de la Federación Internacional de Esquí (FIS) tras ser acusados de manipular los trajes durante el Mundial de esquí de fondo en Trondheim en 2025. La Federación Noruega terminó admitiendo que se habían modificado voluntariamente, pero que los dos saltadores no eran los responsables de esa acción.